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Vela social: proyecto en Maldonado abre el mar a niños y personas en situación de discapacidad

Vela social: proyecto en Maldonado abre el mar a niños y personas en situación de discapacidad

En la bahía de Maldonado, un proyecto de vela con base privada desarrolla cada verano un trabajo sostenido con niños de distintos barrios y personas en situación de discapacidad, a partir de una lógica de voluntariado y de financiamiento propio, en articulación con áreas de la Intendencia Departamental.

La iniciativa, impulsada desde hace ocho años bajo el nombre de Sailing Punta y liderada en las últimas cinco temporadas por Fernando “Nano” Antía, involucra cada verano a unos 20 niños y a un grupo de alrededor de 10 personas en situación de discapacidad, en un esquema que combina trabajo honorario e inversión anual de 5.280 dólares en servicios náuticos.

El proyecto se articula con la Dirección de Políticas Inclusivas y la Dirección General de Deportes, Eventos y Juventud de la Intendencia de Maldonado, en una dinámica que combina práctica deportiva, formación y acceso al mar en uno de los principales espacios costeros del departamento.

Una práctica sostenida en el agua
Las actividades se desarrollan en la bahía e incluyen navegación, trabajo en equipo y formación en el entorno marítimo. En el caso de los niños, el proceso apunta a una progresión en el vínculo con el mar, incorporando habilidades y hábitos de seguridad.

“Con el otro grupo estamos armando verdaderos marinos: reman, surfean, navegan y se ayudan entre sí para disfrutar del océano sin peligro”, señaló Antía en su cuenta de Linkedin, al describir el trabajo con los más jóvenes.

El proyecto incorporó, además, desde hace cuatro años, salidas con personas en situación de discapacidad en embarcaciones F18, una línea de trabajo que —según relató— enfrentó cuestionamientos en sus inicios por las condiciones de seguridad y la falta de equipamiento específico.

“Muchas personas me cuestionaron y me advertían que no tenía los barcos adecuados, que no era seguro y que no tenía experiencia”, recordó. Pese a esas objeciones, la propuesta se mantuvo y hoy incluye a personas con autismo, síndrome de Down y diversas discapacidades físicas.

Un vínculo que se consolida
Con el paso de las temporadas, el trabajo fue generando continuidad tanto en los participantes como en sus entornos familiares, en una dinámica que trasciende la actividad puntual en el agua.

“Encontré un montón de personas increíbles, madres y padres que hacen un esfuerzo enorme”, afirmó Antía, al tiempo que destacó el rol del equipo que integra el proyecto, que participa de forma voluntaria.

La experiencia configura así una iniciativa sostenida en el tiempo que, sin una estructura formal de financiamiento público, combina recursos propios, articulación institucional y trabajo voluntario para abrir el acceso al mar en la bahía de Maldonado.

En un entorno históricamente asociado al turismo y a actividades de alto costo, el proyecto introduce una lógica distinta: la de convertir el acceso a la navegación en una posibilidad concreta para niños y personas en situación de discapacidad que, en la mayoría de los casos, permanecen por fuera de ese universo.




fotos: Nano Antia en Linkedin

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