Uruguay-Cabo Verde tendrá una historia aparte: el arquero que emocionó al Mundial se reencontrará con su madre en Miami
- Jun 17 2026
Hasta hace una semana, casi nadie fuera de Cabo Verde conocía a Vozinha. A los 40 años, el arquero se convirtió en el héroe del histórico empate frente a España y luego emocionó al mundo al quebrarse frente a las cámaras: la mujer que lo acompañó durante toda su carrera no había podido viajar a Estados Unidos para verlo debutar en un Mundial, frenada por las dificultades económicas para obtener el visado y afrontar el viaje. Este miércoles, esa historia dio un giro que millones esperaban. Su madre finalmente llegará a Miami y el abrazo más esperado de la Copa del Mundo se producirá, justamente, en el partido frente a Uruguay.
En Uruguay, el partido del domingo 21 se analiza con una pregunta que se repite: cómo vencer a una selección que sorprendió al mundo en su debut y, sobre todo, cómo superar al arquero que frustró una y otra vez a España.
En Cabo Verde, en cambio, hay otra cuenta regresiva.
No tiene que ver con una táctica, con una formación ni con la posibilidad de dar otro golpe en el Mundial. Tiene que ver con una madre que, después de quedarse a miles de kilómetros de distancia cuando su hijo disputó el partido más importante de su vida, finalmente podrá verlo desde una tribuna.
Ese hijo es Vozinha.
Hasta hace una semana era un futbolista prácticamente anónimo fuera del continente africano. Con 40 años y tras una carrera construida lejos de los grandes escenarios, llegó por primera vez a una Copa del Mundo. Nadie imaginaba que, apenas unos días después, sería uno de los nombres propios del torneo.
Su actuación frente a España fue extraordinaria.
Atajó de todo. Sostuvo el empate que escribió la página más importante del fútbol caboverdiano y terminó elegido como la gran figura de un resultado que recorrió el planeta.
Sin embargo, cuando llegaron los micrófonos, dejó de hablar del partido. No habló de las atajadas. No habló del premio. No habló de haber frenado a una de las selecciones favoritas.
Habló de su madre.
Contó que Ana Cándida Évora no había podido viajar a Estados Unidos para verlo cumplir el sueño que ambos habían perseguido durante toda su vida. Las dificultades económicas para obtener el visado y el costo del viaje la dejaron en Cabo Verde mientras su hijo debutaba en un Mundial a los 40 años.
Fue una confesión breve, pero bastó para que el relato cambiara.
El arquero que acababa de convertirse en héroe deportivo pasó a ser, además, el protagonista de una historia profundamente humana. La emoción con la que habló de su madre recorrió las redes sociales, ocupó espacio en medios de todo el mundo y despertó una ola de solidaridad que fue mucho más allá del fútbol.
El desenlace comenzó a escribirse en las últimas horas. Las gestiones para que Ana Cándida Évora pudiera viajar finalmente dieron resultado y este miércoles se confirmó que podrá llegar a Estados Unidos para acompañar a su hijo.
El destino quiso que ese reencuentro tuviera como escenario el partido frente a Uruguay.
Mientras nuestra Celeste del Alma saldrá a buscar un triunfo que la acerque a la clasificación y millones de uruguayos seguiremos cada jugada con la tensión propia de un Mundial, del otro lado habrá un futbolista viviendo una espera completamente distinta.
La del resultado empezará cuando la pelota ruede. La otra terminó este miércoles.
Porque por primera vez desde que supo que jugaría un Mundial, Vozinha ya no tendrá que imaginar cómo habría sido compartir ese momento con su madre.
Quizás (y ojalá) el domingo Uruguay encuentre la fórmula para convertirle un gol al arquero que sorprendió al mundo frente a España. Pero ocurra lo que ocurra con el marcador, habrá algo que ya nadie podrá quitarle a Vozinha.
Después de cuarenta años persiguiendo un sueño y de una vida entera recorriendo el camino junto a la misma persona, el Mundial también le regalará aquello que más había extrañado en el día de su debut. La posibilidad de mirar hacia la tribuna y comprobar que, esta vez, ella sí está ahí.












